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Diálogos sobre los diálogos de Platón III

“Lo que la filosofía es parece ser inseparable de la pregunta de cómo leer a Platón”, escribió Seth Benardete. La lectura de Platón, la lectura de los diálogos platónicos, es por sí misma un problema superpuesto al problema de Sócrates. El problema de Sócrates podría formularse de la siguiente manera: ¿era Sócrates griego? Lo que esta formulación implica es si la filosofía misma, esa fiesta u ocio de la vida de la que Sócrates fue el fundador, tiene algo que ver con la ciudad en la que un filósofo vive y razona. Cómo leer a Platón, cómo leer los diálogos platónicos, exige una filología radical, un amor al logos y a la vida examinada.

La tercera edición de los «Diálogos sobre los diálogos de Platón» desarrolla pormenorizadamente la más conocida e influyente obra de Platón, «La República», compendio de las ideas que conforman su filosofía y consta de las siguientes cinco sesiones:

  1. República I y II (9 de noviembre de 2019)
  2. República III y IV (14 de diciembre de 2019)
  3. República V y VI (11 de enero de 2020)
  4. República VII y VIII (8 de febrero de 2020)
  5. República IX y X (7 de marzo de 2020)

1. La República I y II

9 de noviembre de 2019|Curso 2019-2020

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III-1

La primera sesión de los Diálogos sobre los Diálogos de Platón III tuvo lugar representativamente en la jornada de reflexión previa a las elecciones del 10 de noviembre en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes de Valencia, y versó sobre los dos primeros libros de la República de Platón.

Empezar a leer la República tan reservada y deliberadamente como parece que fue escrita enfrenta al estudiante serio a los límites y los problemas fundamentales de la constitución humana. Con ese ánimo, los profesores Juan Antonio Negrete y Antonio Lastra pusieron en marcha el diálogo, como Sócrates, ex arché o desde el principio. En consecuencia, una de las primeras cuestiones que se planteó fue cómo empezar a leer la República.

Sobre ello, las dos posiciones dominantes fueron, por un lado, aquella que defiende que el elemento dramático, o la puesta en escena de los Diálogos, es fundamental para entender lo que los Diálogos dicen y, por otro lado, la que defiende que no lo es. Los defensores de la primera fueron consecuentes con la consideración de que los Diálogos ofrecen las condiciones y contradicciones contextuales de su lectura infinitamente mejor que el estudio filológico o arqueológico de la Grecia de Pericles. En suma, que la mejor forma de empezar a leer a Platón es respetar la necesidad logográfica y suponer que sus obras son perfectas: que hemos de tratar de leerlas tan bien como fueron escritas. Los defensores de la segunda posición sostuvieron que Sócrates y Platón (o el problema de Sócrates) estaban, al menos, tan ligados a Atenas como a la ciudad platónica de palabras en el cielo y que hay que leerlos en consonancia con ello.

La diferencia radical entre las dos posiciones a la hora de entender lo que significa la educación platónica del alma y la ciudad, que puede considerarse el tema central de la República, alimentó la riqueza de una discusión guiada por dos elementos en común como mínimo: la voluntad de esclarecer lo que los Diálogos dicen a través de la investigación socrática y el reconocimiento de que se estaba de acuerdo en que no se estaba de acuerdo. Surgieron, también representativamente, algunas cuestiones referentes a la importancia, contemplada en el Fedro, de tener en cuenta, en los discursos, quién habla, quién escucha y qué es aquello de lo que se está hablando, lo que puede considerarse un problema político o formar parte del mencionado elemento dramático (aunque es importante entender que es más adecuado ver la política desde Platón que a Platón desde la política para evitar la tiranía de identificar, como haría el extranjero ateniense en Las leyes, la política con la justicia en sí).

En resumen, fue un buen comienzo polémico para una serie de 5 sesiones dedicadas a este diálogo central. La siguiente tendrá lugar el 14 de Diciembre. Sean bienvenidos.

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III – La República I y II – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

 

2. La República III y IV

14 de diciembre de 2019|Curso 2019-2020

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III-2

La segunda sesión de los Diálogos sobre los Diálogos de Platón discurrió a través de los libros III y IV de la República siguiendo el mismo hilo que la primera: ¿qué representa en la obra platónica el elemento dramático? Lastra defendió que es capital tener en cuenta que Sócrates no dice lo mismo cuando habla con Glaucón que cuando es su interlocutor Adimanto. Tal vez, se sugirió, es mejor que Adimanto nunca trate de salir de la caverna si no va a llegar a contemplar el Bien.

Por otra parte, la justificación filológica deliberadamente polémica de Negrete según la cuál no solo el elemento dramático sino la forma misma de diálogo es insignificante llevó a la discusión a tratar de elucidar qué es la filología. El estudio platónico de la filología frente al estudio filológico de Platón dejó a las puertas del problema platónico de la misología la cuestión fundamental de qué sea la filosofía misma y su enseñanza. La influencia del asunto es grande, puesto que está en juego la naturaleza de las cosas y, por tanto, qué es una constitución humana o cómo podemos ser propiamente nosotros mismos o amigos de nosotros mismos. En resumen: se hizo lo humanamente posible para llegar al proemio del mundo de las formas o esencias de las cosas, lo que tal vez constituye la ocupación central del estudiante serio.

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III – La República III y IV – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

 

3. La República V y VI

11 de enero de 2020|Curso 2019-2020

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III-3

Tercera de las sesiones del nuevo seminario de los Diálogos sobre los Diálogos de Platón, y ya van tres, organizado por la Escuela de Filosofía del Ateneo Mercantil. En esta ocasión dedicada a la lectura de los libros V y VI de la República.

Con la lectura de estos dos libros podemos experimentar el estar entrando en el corazón mismo de la República, una sospecha que puede verse confirmada por la aparición de la Idea del Bien.

Sobre el contenido del diálogo que mantiene Sócrates en la República con Polemarco, Adimanto y Glaucón se añade el ya largo diálogo que mantienen el profesor Juan Antonio Negrete y Antonio Lastra sobre la importancia de los elementos dramáticos a la hora de interpretar los Diálogos de Platón. Y lo que ello supone, pues nos obliga a no perder de vista quien habla y con quien hablan en cada momento del diálogo.

Se inicia con el Libro V la discusión sobre la clase de ciudad, de constitución y la clase de humano que Sócrates puede calificar como buena. La interrupción de Polemarco y Adimanto tras una votación en la que participa también Glaucón para que Sócrates les explique lo de la comunidad de mujeres e hijos donde todo es común, muestra la reacción ante una propuesta que puede no ser considerada buena o realizable, y dependiendo de quien la escuche, tal vez risible o quimérica. Sócrates expresará sus reservas a la hora de hablar de estas “cuestiones en las que más cuidadosamente hay que evitar un mal paso”. Pero Glaucón instará a Sócrates a continuar, afirmando que no son ignorantes quienes le escuchan y por tanto podrán entenderle.

Lejos de ser irrealizable ni quimérico, dirá Sócrates, se trata de un sistema más de acuerdo con la naturaleza que el que se practica. Se trataría este de un modelo eugenésico en el que el género es una construcción social, y la clase social quedaría establecida por naturaleza, según el metal que predomina en cada uno. Un modelo que supondría también reforzar con un vínculo fraternal la relación política dentro de la polis; no visto esto como la destrucción de la familia, sino como la identificación de la familia con el Estado. La curiosidad de Glaucón por este modelo se comprueba con su insistencia por la viabilidad de la ciudad propuesta.

Pero la ola más importante está por llegar: la del filósofo rey. Reconocerán su difícil realización; posibilitada acaso por un rey que se acerque a la filosofía y la practique noble y adecuadamente. Difícil pero no imposible a menos que coincidan la filosofía y el poder político.

Como muy bien advierte Glaucón será necesario precisar quiénes son pues los filósofos. Y estos son, dirá Sócrates, los que contemplan la verdad.

Durante el Libro VI Sócrates habla del filósofo con Glaucón pero se dirigirá a Adimanto cuando confiese que tan sólo un pequeñísimo número de personas son dignas de tratar con la filosofía. Las naturalezas filosóficas son pocas y corruptibles, por el propio carácter y por las circunstancias.

Se abre la cuestión en ambos diálogos, el platónico y el nuestro, sobre la salvación de la ciudad y de cómo debe practicar la filosofía la ciudad. ¿Puede el Estado ser filosófico? ¿Puede el filósofo gobernar? Y “las más grandes enseñanzas”: la idea del bien.

La interrupción de Glaucón instando a Sócrates a no detenerse y explicar lo que es el bien, como hizo con la justicia, la templanza y las demás virtudes lleva a Sócrates a analogías y semejanzas en los pasajes del Sol y el hijo del bien.

Nos topamos, casi para finalizar, con Epekeina tes ousias y la dificultad para traducir la “maravillosa superioridad”, como exclama Glaucón, que expresa ousía.

Termina el libro VI y la sesión con el símil de la línea, y de nuevo una analogía en su bajada a la caverna.

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III – La República V y VI – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

 

4. La República VII y VIII

8 de febrero de 2020|Curso 2019-2020

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III-4

La cuarta sesión de los Diálogos sobre los diálogos de Platón estuvo dedicada a los libros VII y VIII de la República, el corazón de la obra platónica. El primero versa sobre la condición y la tarea del filósofo, en la ciudad de palabras que de hecho se ha fundado entre los interlocutores del propio diálogo y en la inevitable caverna que es cualquier ciudad. Al respecto, se señaló que la legitimidad del filósofo reside en que está dispuesto a examinar su origen mismo incesantemente, y por ello ofrece una liberación que supera la polis y la tragedia homérica y, por tanto, la risa de los dioses y los humanos.

El segundo versa sobre las formas de gobierno. Al dialogar sobre ello se puso de manifiesto que Sócrates afirma que la democracia es el régimen adecuado para el estudio y la discusión, y esto se corrobora si tenemos en cuenta que el Diálogo mismo tiene lugar bajo el amparo de la casa de Céfalo. Una de las cuestiones fundamentales para evitar su decadencia, sin embargo, es tener muy en cuenta la que quizá sea la cuestión capital de la obra platónica y de la educación del alma: ¿a quién obedece el filósofo? No temer las reprimendas que la ciudad pueda aplicarle por no obedecer sin examinar a sus dioses determinaría que pudiéramos hablar de él en términos de héroe.

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III – La República VII y VIII – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

 

5. La República IX y X

7 de marzo de 2020|Curso 2019-2020

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III-5

La última sesión de los Diálogos sobre los Diálogos de Platón III versó sobre los libros IX y X de la República. De ellos se destacó la importancia del concepto de justicia para llegar a ser amigo de uno mismo, que es sinónimo de ser uno mismo. Aunque el alma sea más compleja que la ciudad, el paralelismo platónico entre el alma y la ciudad que articula la República se cierra en cierto modo al final del libro IX habiendo demostrado que el ser humano justo es más feliz que el injusto y es capaz de soportar sin afligirse los embates de la fortuna. El injusto, de hecho, si fuese plenamente injusto, dejaría de ser en tanto que la justicia es condición de posibilidad de la convivencia de uno consigo mismo tanto como con los demás.

Del libro X, tras la disputa entre la filosofía y la poesía a propósito de qué tiene sentido decir en la ciudad de palabras y en la polis, se insistió en el mito de Er que cierra la República y representa una de las primeras articulaciones de la idea de la inmortalidad del alma y su juicio en el más allá, centrándose la discusión en que ante el juicio en el más allá lo capital es lo que uno haga en esta vida y en que algunos conceptos capitales de la ética de la Modernidad no son menos mitológicos que los antiguos mitos platónicos, aunque puedan ser, paradójicamente, más ingenuos que aquellos. Ante este peligro, los Diálogos terminaron con la intención y la promesa de seguir leyendo a los clásicos, entre las originalidades de los cuales Platón causa estragos. Si cultivamos lo que pueden decirnos, seremos felices.

Diálogos sobre los Diálogos de Platón III – La República IX y X – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)