Islam y modernidad. Reflexiones blasfemas

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SLAVOJ ŽIŽEK, Islam y modernidad. Reflexiones blasfemas, traducción de María Tabuyo y Agustín López, Herder, Barcelona, 2015, 84 pp. ISBN 978-84-254-3468-6.

Las críticas al yihadismo suelen ser objeto de juicios morales espontáneos y sin examen crítico. Desde los liberales moderados hasta los ultranacionalistas se abrazan y señalan al musulmán de a pie, pero aquí nos encontramos con Slavoj Žižek. ¿Quién dice que la crítica marxista y lacaniana no nos puede desvelar una perspectiva más ajustada a la realidad social?

Habitualmente pensamos en el fanatismo religioso como un fenómeno propio de la edad media, sea de la religión que sea, desde los cristianos de las cruzadas hasta los mamelucos de Al-Ashraf Khalil. Con esta idea preconcebida asumimos el fundamentalismo islámico de nuestra época como algo propio de gente que se quedó en el pasado. Pues bien, teniendo como punto inicial los ataques terroristas perpetrados  contra el semanario satírico Charlie Hebdo, Žižek nos demuestra en Islam y modernidad que este fenómeno político es un fenómeno puramente moderno, desde su estructura política hasta sus herramientas sociales. No solo nos aclara su carácter sociopolítico sino que también nos expone, como es habitual en él con ejemplos actuales, la relación estrecha entre el impulsivo y pasional fundamentalismo y el permisivo y desapasionado liberalismo. Siguiendo por esta línea Žižek entra en el mundo femenino, realizando sendas ejemplificaciones del papel de la mujer entre ambas culturas, desenmascarando también aspectos perniciosos que persisten en la mujer de occidente y que evitamos reconocer.

Islam y modernidad es una alternativa para entender el conflicto bélico que se está produciendo desde hace tiempo entre occidente y el fundamentalismo islámico. Se trata de un ensayo dividido en tres partes que comienza con un Punto de partida en el que se nos sugiere el gran pero necesario esfuerzo de la inmediatez en el pensar, un pensar que no ha de darse tras el repliegue del estupor sino todo lo contrario, durante el duro proceso de asimilación de lo sucedido: “Pensar significa moverse más allá del pathos” (p. 9)

En el centro del libro, ‘El islam como modo de vida’, se aborda la base de la materia a tratar, la caracterización social y política del fenómeno conocido como fundamentalismo islámico y su inherente relación con el liberalismo. Entre abundantes ironías se nos describen las inmediatas consecuencias políticas que tuvo en Francia y Europa manifestadas sobre todo en París, todo esto con un fin, que es el de señalarnos la aflicción que asoló a Occidente cuando es Occidente mismo la herida, pero siendo esta misma una aflicción aparente, en tanto que son los mismos líderes de los distintos estados occidentales los hacedores del conflicto mismo. Un Occidente que, en palabras de Žižek, es tierra del último hombre (tenemos más vocabulario Nietzscheano en el ensayo), un hombre sin convicciones ni voluntad de nada salvo de bienestar; “‘Los mejores’ no son ya plenamente capaces de comprometerse, mientras que ‘los peores’ se entregan a un fanatismo racista, religioso y sexista.” (p. 17); con esto tenemos ya un primer trazo de lo que el autor irá desarrollando más adelante, esa oposición de propiedades entre occidente y el fundamentalismo que se manifiesta en una falsa reacción entre ambos, lo que nos sugiere que en esencia se alimentan el uno y el otro, de hecho Žižek, usando

terminología marxista, nos presenta al  proyecto político y social del fundamentalismo como islamo-fascismo. El análisis marxista es inminente. Y dentro de este análisis marxista es imposible evadir el hecho de que si el proyecto sociopolítico generado como islamo-fascismo es equivalente al fascismo europeo, esto significa que en sí el fundamentalismo islámico es un fenómeno moderno y su método de acción es del mismo carácter. El exceso de salvajismo e incivismo no dota de medievalidad al fundamentalismo sino tan solo en la apariencia. Pero ¿cómo puede toda una doctrina religiosa-ideológica verse desmesuradamente ofendida por un semanario satírico? ¡Hasta tal punto de alzar un fusil! Y hemos de descartar fines anticoloniales puesto que hasta donde sabemos Charlie Hebdo no era una base militar de la OTAN; pero de hecho parece más peligroso que una base militar del bloque imperialista occidental, o al menos para estos pretendidos “convencidos musulmanes”. Žižek profundiza y se adentra en la organización política del fundamentalismo islámico, el famoso Estado Islámico (EI). ¿Qué busca esta entidad política? ¿La felicidad del pueblo? ¿Justicia y cumplimiento de la ley? Nos vamos acercando, pero no es una ley cualquiera, es la ley islámica (Sharia)… Es la vida religiosa la que se antepone a la regulación del bienestar; esta vida es el elemento primero a regular para el EI, lo demás viene solo.

Una vez explicada la organización política que establece el EI en sus dominios Žižek nos ofrece los postulados de ideólogos de esta corriente religiosa-ideológica, que se relacionan con una supuesta ‘soberanía de los individuos’ (p. 28). Sin embargo, esta resistencia extraña a los valores occidentales no es propia de una teoría de la liberación aunque sea de corte religioso. Dan fe de ello las miles de pruebas documentadas de los terroríficos actos de matanzas en masa perpetrados por el EI en sus dominios, sumados a repugnantes violaciones y pillajes en territorios próximos que ellos consideren oportunos según sus ‘convicciones’.

Se retoman una vez más los atributos en apariencia opuestos entre el occidente tolerante y el fundamentalismo atroz, pero ahora Žižek nos presenta un nuevo elemento, explotado en diferentes condiciones (pero aún así explotado) tanto en la sociedad liberal como en la sociedad musulmana: la mujer.

Son claros y distintos los tratos inhumanos que ha recibido y recibe aún la mujer bajo gobiernos musulmanes, pero detengámonos un instante… ¿Es la mujer libre y respetada en la sociedad capitalista? Este es un aspecto ignorado de forma asombrosa por liberales (de todos los colores) aunque pueda parecer heroico remarcado durante tiempo por las corrientes propias del movimiento obrero (comunismo, anarquismo, etc). Junto al tema de la mujer en ambas sociedades surge uno muy importante que está presente (a veces de forma explícita, otras no) durante toda esta sección del ensayo, a saber: la libertad. Una libertad desarrollada por el autor siempre orientada a la materia en cuestión: el proyecto sociopolítico del EI en relación al liberalismo occidental.

El último apartado es ‘Un vistazo a los archivos del islam’, donde, teniendo muy presente a Freud y Lacan, Žižek ahonda en las sagradas escrituras islámicas con el objeto de explicarnos la situación actual de la ética y la moral musulmana. Para esto se hará valer de pasajes contundentes del Corán que ligará temerariamente a ejemplos cotidianos. Y como si se hablara por primera vez, aparecerá de nuevo la mujer como núcleo de la represión más dura que intenta opacar el Islam, represión que puede llegar a explicarnos una serie de condiciones éticas y morales determinantes en el Islam hoy en día, y a su vez, en su forma de relacionarse con otras culturas, como la Occidental.

¿Puede haber una tercera vía entre los islamófobos ciegos y los izquierdistas liberales “arrepentidos de su conducta”? No hay duda de que Žižek nos ofrece una excelente y muy cercana alternativa a la realidad en la que nos encontramos cuando hablamos del conflicto armado que mantiene Occidente con el fundamentalismo islámico, encarnado este último en el EI. Pero no es solo una visión marxista de estos acontecimientos, no nos equivoquemos. Žižek se adentra en la naturaleza del hombre liberal y del hombre musulmán, se adentra en la esencia de ambas sociedades y sus relaciones sociales propias. No solo nos retrata al sujeto musulmán afín al proyecto sociopolítico del EI, también nos muestra sin tapujos al tolerante y librepensante ciudadano occidental frente a sus propias debilidades. Estamos en una época marcada por la sucesión de atentados terroristas de corte yihadista, esto es sinónimo de peligro no solo de nuestra integridad física sino también de la integridad social. La respuesta inmediata de la masa acrítica se manifiesta en una  islamofóbia ciega sumada a una unión casi demencial con las fuerzas de represión internas, dos elementos esenciales para el ascenso del fascismo, y no, no pequemos de ingenuidad, sí existe el fascismo, está organizado y en Francia se llama Front national, y no es una minoría inofensiva. A propósito de esto y de Žižek con su análisis marxista, podríamos recordar: “La historia se repite dos veces. La primera como tragedia, la segunda como farsa.” (El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, Karl Marx)

Si los atentados de Charlie Hebdo son producto directo de una fuerza islamo-fascista, como sostiene Slavoj Žižek, la solución al conflicto vendrá de la mano de una izquierda radical (p. 21) que tienda su fraternal mano al endeble liberalismo como otrora vez hizo entre 1939 y 1945.

 

Gabriel Gustavo Núñez Pérez

 

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