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II Seminario Historia de la Ideas Políticas

Al amparo de la tradición de colaboración académica entre la Universidad Católica de Valencia y el Ateneo Mercantil de Valencia, la Escuela de Filosofía del Ateneo propone la fundación de un I Seminario de Historia de las Ideas Políticas con el propósito de examinar detenidamente el nacimiento de las ideas políticas occidentales y su desarrollo, transformación y vigencia en la actualidad.

Ulrich entwickelte das Programm, Ideengeschichte statt Weltgeschichte zu leben. Der Unterschied, schickte er voraus, würde zunächst weniger in dem liegen, was geschähe, als in der Bedeutung, die man ihm gäbe, in der Absicht, die man mit ihm verbände, in dem System, das das einzelne Geschehnis umfinge. Das jetzt geltende System sei das der Wirklichkeit und gleiche einem schlechten Theaterstück. Man sage nicht umsonst Welttheater, denn es erstehen immer die gleichen Rollen, Verwicklungen und Fabeln im Leben.

(Ulrich desarrolló el programa de vivir la historia de las ideas en lugar de la historia universal. La diferencia estaría, dijo, no tanto en el acontecimiento mismo cuanto en el significado a él atribuido, en la intención adherente, en el sistema acoplado a cada suceso. El sistema entonces vigente era el de la realidad y se podía comparar a una mala comedia. No en vano se dice la comedia del mundo, pues en la vida se repiten siempre los mismos papeles, los mismos nudos dramáticos y las mismas fábulas.)

ROBERT MUSIL, Der Man ohne Eigenschaften I, 84 (trad. de J. M. Sáenz, revisada por P. Madrigal)

Cada una de las sesiones del II Seminario de Historia de las Ideas Políticas se dividirá en dos partes de 45 minutos, a las que seguirá un debate. En la primera parte se expondrán las principales ideas políticas de la tradición occidental (derecho natural, justicia, democracia, libertad, república, imperio, soberanía, derechos humanos, entre otras) al hilo de su aparición en la literatura filosófica. En la segunda parte del seminario la pauta que se seguirá será la de aprender leyendo. El programa del segundo seminario será el siguiente:

  1. La constitución de los Antoninos
  2. La constitución de Justiniano
  3. El último Shakespeare: Enrique VIII y Tomás Moro
  4. Benjamin Constant y la libertad política
  5. Las causas de la libertad y la opresión social según Simone Weil

El profesorado estará compuesto por un ponente que se hará cargo de la primera parte y de unos relatores que se harán cargo de la segunda. Entre ellos destacan el Prof. Dr. Antonio Lastra, el Prof. Dr. Ginés Marco Perles, el Prof. Dr. Federico Martínez Roda, el Dr. Guillermo Gómez-Ferrer Lozano y el Dr. D. José Alfredo Peris Cancio.

Dado el carácter transversal del II Seminario de Historia de las Ideas Políticas, que recorre ámbitos de la filosofía, la historia, la economía y las ciencias sociales y jurídicas, se espera de los asistentes la capacidad de distinguir la procedencia y la permanencia o variabilidad de los conceptos. Esa capacidad tiene que ver con la lectura de los textos que el II Seminario de Historia de las Ideas Políticas ofrecerá a los participantes. La aplicación de las directrices del sistema de garantía de calidad será función de una comisión prevista por el II Seminario de Historia de las Ideas Políticas para tal fin, que llevará a cabo una evaluación permanente conforme se vayan desarrollando los encuentros.

II SEMINARIO-HISTORIA-IDEAS-POLITICAS-programa

1. La constitución de los Antoninos

7 de noviembre de 2019|Curso 2019-2020

El II Seminario de Historia de las ideas políticas que coorganizan la Escuela de Filosofía del Ateneo Mercantil de Valencia y la Universidad Católica de Valencia se inició el pasado 7 de noviembre con una sesión inaugural dedicada a La constitución de los Antoninos que estuvo a cargo de sus directores, el Prof. Dr. Antonio Lastra y el Prof. Dr. Ginés Marco.

Siguiendo con la intención de examinar las ideas políticas de la tradición occidental desde su nacimiento hasta su vigencia en la actualidad y dado el carácter del seminario, que recorre los ámbitos de la filosofía, la historia, la economía y las ciencias sociales y jurídicas, tratar de entender el proyecto de constitución de los Antoninos es tratar de entender un proyecto que va más allá de la consolidación jurídica de la ciudadanía romana y es hacerlo, además, con la mirada puesta en la actual Unión Europea y en los problemas políticos de Europa.

La primera discusión de la sesión se plantea en torno a si seguimos sirviéndonos del mapa cartografiado por Gibbon en su Historia de la decadencia y ruina del imperio romano; mapa que ha estado vigente hasta hace apenas una generación cuando se ha propuesto otra manera de entender la transición entre el mundo clásico y la Edad Media, la Antigüedad tardía. “Decadencia y ruina del imperio romano” y “antigüedad tardía” son dos paradigmas para entender lo que sucede cuando el mundo antiguo entra en crisis y los esquemas clásicos ya no nos sirven para entender el mundo que sale de ahí.

Es este el periodo del imperio romano, el que va desde el acceso al trono de Nerva hasta la muerte de Marco Aurelio, el periodo del que Edward Gibbon dijo fue “la época más feliz de la historia de la humanidad”, un periodo que prácticamente ocupa todo el siglo II d.C. y que significa el momento más álgido del republicanismo durante el imperio.

En la segunda parte de la presentación el Prof. Dr. Ginés Marco analiza la influencia platónica de la filosofía política de los Antoninos mediante la figura de Marco Aurelio y a través de la lectura de sus Meditaciones, la tensión entre la dinamis política y la filosofía que se encarna en su figura, a la vez, de emperador y filósofo.

La siguiente sesión tendrá lugar en la sede del Ateneo y tiene por título La constitución de Justiniano. El ponente de la sesión será el catedrático de historia moderna el Prof. Dr. Federico Martínez Roda.

La constitución de los Antoninos – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

2. La constitución de Justiniano

21 de noviembre de 2019|Curso 2019-2020

La segunda sesión del II Seminario de Historia de las ideas políticas lleva por título La constitución de Justiniano y tuvo lugar el pasado 21 de noviembre en la sede del Ateneo Mercantil de Valencia. El ponente de la sesión fue el Prof. Dr. Federico Martínez Roda.

Si La constitución de los Antoninos había supuesto el momento más elevado del republicanismo romano durante el imperio, La constitución de Justiniano supone el fin de las últimas memorias de la tradición republicana. Con la orden de cierre de las escuelas de filosofía del imperio y la derogación de la institución del consulado en el año 529 asistimos a un momento clave de la historia europea, un momento que coincide con el proyecto cohesionador que se está llevando a cabo con la ordenación jurídica del imperio con la elaboración del Corpus Iuris Civilis.

Tres textos sirven como guión para contextualizar la discusión: el primero de Ernest Renan en su libro Marco Aurelio y el fin del mundo antiguo que trata la relación de Marco Aurelio con la filosofía y con unos ideales republicanos que son trasvasados a la forma imperial. El siguiente texto es el de Edward Gibbon y traza un mapa de los que siguen siendo los problemas políticos de Europa. Por último el texto de Erik Peterson en El monoteísmo como problema político.

Es esta una sesión para reflexionar sobre el papel de la filosofía, convertida en instancia funcionarial y justificación de la ideología imperial, y para reflexionar sobre aquellos regímenes donde la separación y la elección de los poderes no están claramente delimitados.

La constitución de Justiniano – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

3. El último Shakespeare: Enrique VIII y Tomás Moro

12 de diciembre de 2019|Curso 2019-2020

El último Shakespeare: Enrique VIII y Tomás Moro es el título de la cuarta sesión del II Seminario de historia de las ideas políticas. El Prof. Dr. Antonio Lastra es el ponente de una sesión que la coincidencia quiso que tuviera lugar el mismo día en que los ingleses votaban en unas elecciones que sirvieron para avalar el plan de Boris Johnson para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

En el guión que se nos facilita a todos los asistentes para el seguimiento de las sesiones se podía leer parte del discurso del protagonista de estas elecciones en el congreso del Partido Conservador del 2018. Allí, Johnson apelaba a un precepto legal del siglo XV, el acta de Praemunire,  por el cual se establecía que no podía haber jurisdicción por encima de las leyes de Inglaterra. La intención de la corona era entonces que el papado no pudiera intervenir en sus asuntos, lo que suponía que el último tribunal de apelación no saliera de suelo británico. Finalmente, Enrique VIII canceló todo el poder de la iglesia católica asumiendo él mismo la jefatura de la iglesia anglicana. Encontramos, leyendo su spech, que la estrategia política de la que se hace servir Boris Johnson es una repetición del discurso de Enrique VIII en Shakespeare sustituyendo, donde aquel decía papado este dice Europa.

La obra de Enrique VIII (All is true) es una obra poco tratada, extraña, un enigma que incluso el propio Harold Bloom reconoce que no puede resolver. Puede que fuera escrita con la colaboración de su sucesor, después de La tempestad y de la Biblia del rey Jaime -codificación de la reforma inglesa y la otra gran obra generadora del lenguaje inglés-, y puede que sea la obra con la que Shakespeare se despide de la escena. El personaje de Enrique VIII encarna el concepto político de tiranía y con ella se despediría advirtiendo de que la tiranía está ocupando un lugar que no le corresponde, advirtiendo de la falta de virtud de un gobernante que no sabe qué hacer con el poder.

La obra de Sir Thomas More apenas es obra de Shakespeare pero es motivo de atención el interés que muestra en la figura de Tomás Moro. De la obra más conocida del que fuera el lord canciller de Enrique VIII, Utopía, Shakespeare da cuenta en La tempestad, la utopía de Shakespeare, donde explícitamente dice: “no habrá soberanía”. Un término muy recientemente introducido en el vocabulario político por  Jean Bodin. También es muy destacable el uso que hace Shakespeare, para su representación, de la biografía de Ricardo III escrita por Tomás Moro. El modo de gobernar de Ricardo III es una descripción de la tiranía, de un poder basado en el mal.

Podría la preocupación del último Shakespeare por la tiranía estar motivada por la transición hacia el  concepto de soberanía, lo que nos llevará a prestar una especial atención a los conceptos de soberanía y obediencia en la obra de Shakespeare. La soberanía reclama una obediencia a la autoridad que empieza a ser absoluta. Toda apelación a la soberanía  exigirá la obediencia absoluta, la razón de estado tenderá a ocuparlo todo, al absoluto. Ya la generación posterior a Shakespeare se verá envuelta en una guerra civil de la que sólo se saldrá por medio de la creación del Estado absoluto, del Leviatán de Hobbes.

El autor de la edición de Norton de Shakespeare, Stephen Greenblatt, ha publicado hace poco un libro que ha sido recientemente traducido al español: El tirano. Shakespeare y la política. En él, Greenblatt, abandona la condición de obra de erudición –por lo que ha sido criticado– para lo que podría entenderse como una intervención en la actualidad de la vida política. El mérito del libro de Greenblatt es devolver el concepto de tiranía al lenguaje político. Al hablar del tirano, al utilizar de nuevo la palabra, una palabra que forma parte de la historia de las ideas políticas  desde que la tragedia de Sófocles Edipo admitiera en su título esta palabra“tirano”Edipo tirano sería la traducción correcta de lo que llamamos Edipo rey–, contribuye a una renovación del léxico político que nos ayuda a reconocer las pulsiones tiránicas de los gobernantes, sus impulsos tiránicos y la incompetencia de quien no sabe qué hacer con el poder más que acumularlo. La tiranía no ha desaparecido de la vida política, y aflora en momentos de indecisión como los actuales.

Platón le dedico amplios análisis a la cuestión de la tiranía en la República y otros diálogos, pero recientemente sólo la correspondencia entre Leo Strauss y Alexander Kojève muestra un interés en el análisis del término. La propia palabra había quedado relegada por otras formas de denominación política. En nuestro siglo ha prevalecido la idea de totalitarismo o dictadura que han ocupado un lugar del que queda desplazada “tiranía”.

¿Por qué Shakespeare en un seminario de ideas políticas? Las obras de Shakespeare van más allá de un entretenimiento teatral. Con Shakespeare se puede hacer algo más que lo que sugería Wittgenstein, quedarnos asombrados ante la producción del poeta. Podemos leerlo, principalmente, pero también verlo representado, o interpretarlo. Es muy difícil orientarnos con Shakespeare, nos persiguen las preguntas ¿Quién fue Shakespeare? ¿Qué piensa? ¿Cuál es su religión? ¿Cuál es su pensamiento político? Estas preguntas recorren también esta sesión dedicada a la interpretación del “último Shakespeare”, al análisis de los conceptos político de tiranía, soberanía y obediencia, y que tiene el mérito de, siguiendo a Greenblatt en este punto,  devolver la palabra tirano y tiranía para nuestros análisis y discusiones políticas.

El último Shakespeare: Enrique VIII y Tomás Moro – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

4. Benjamin Constant y la libertad política

9 de enero de 2020|Curso 2019-2020

Benjamin Constant y la libertad política es el título de la cuarta sesión del II Seminario de Ideas Políticas. Esta vez, la reunión tuvo lugar en el Ateneo de Valencia y el ponente fue el Prof. Dr. Guillermo Gómez-Ferrer, vicedecano de Multimedia y Artes Digitales (MAD) de la Facultad de Filosofía de la UCV.

Como viene siendo habitual en la dinámica de estas sesiones, toma primero la palabra la figura de un relator: encargado de plantear el tema, presentar al ponente y facilitar el debate posterior. Tomó pues la palabra el Prof. Dr. Antonio Lastra, codirector del seminario y director de la Escuela de Filosofía del Ateneo.

La recuperación en la actualidad de la figura de Benjamin Constant se la debemos en gran medida a dos buenos lectores que Constant ha tenido. Uno de ellos es Marcel Gauchet, responsable de recopilar y editar, de entre la dispersión de los escritos de Constant, la primera gran antología de sus escritos políticos que permitió devolver a Constant para el debate político contemporáneo. El otro gran responsable es Tzevetan Todorov y su libro Benjamint Constant: la pasión democrática de 1997.

Benjamin Constant (1767-1830) vive la Revolución Francesa, la transformación de la revolución después del terror en imperio (reapareciendo así la vieja idea de imperio que hemos analizado en las dos primeras sesiones de este seminario), el fenómeno de la restauración y la sucesión de repúblicas francesas que conforman la configuración actual del Estado en aspectos como el laicismo o la educación pública secundaria. Es importante también atender a la relación de Constant con el romanticismo para entender su faceta novelística. En el Adolph, por ejemplo,  se enfrenta constantemente a la voluntad revolucionaria de instaurar un ateísmo político. Contrario a una restauración católica, puede leerse una muestra de su pensamiento respecto a los asuntos religiosos en la cita de Adolph que hay en el guión.

Otros dos interlocutores contemporáneos suyos que nos permitirían conformar una amplia visión del mundo en el que se desarrolla Benjamint Constant son: Stendahl y Heine. La mirada que tiene Stendhal sobre el fenómeno revolucionario y sobre Napoleón y la ambición por el poder en Vida de Napoleón (1818). Y Heinrich Heine, que en su larga discusión con Marx nos muestra el panorama político de la época. Por una parte la configuración de la derecha europea, de la que no participa Constant -a menos que pueda llegar a acuerdos para que pueda llegar a existir un espíritu liberal- y por otra, el sansimonismo, que terminará por llamarse socialismo, y con ello la conformación de toda la izquierda política europea.

El fenómeno napoleónico, que incluye la idea de un imperio, traviesa toda la vida de Constant. Aunque profundamente antinapoleónico colaboró durante los Cien días en una revisión de la constitución por encargo del propio Napoleón en un ejemplo de escritura constitucional y de reforma de la constitución sin que mute su espíritu liberal.

La pulsión del pensamiento de Constant reside en la libertad de los individuos y en cómo garantizar que esa libertad de los individuos sea compatible con una configuración de la comunidad política nacida de la Revolución francesa. La Revolución Francesa había provocado que, pese a la reacción -y uno de los primeros escritos de Constant precisamente se titula De las reacciones políticas- cierta idea de comunidad no pueda repetirse. Por eso la comunidad que nace de la revolución pasa por el respeto a la diversidad individual.

Pero es con el Espíritu clásico con el que Constant se mide constantemente. ¿Qué tiene que ver la libertad individual con la filosofía?

La idea del Prof. Antonio Lastra es que allí donde Constant habla de los individuos está hablando de lo que eran los filósofos antiguos. Cuando en los Principios de la política dice explícitamente Constant que la única clase que entre los antiguos había defendido la libertad de consciencia, lo que hoy llamaríamos la libertad de los modernos, eran los filósofos, estaría reconociendo a Sócrates como el primer moderno.

Pero los filósofos no estarían en condiciones de configurar una comunidad. No comparten con el burgués del siglo XIX la vinculación con una idea económica de progreso económico.

El ponente, el Prof. Dr. Guillermo Gómez-Ferrer, hizo una lectura contemporánea del texto de Benjamin Constant Acerca de la libertad de los antiguos comparada con la de los modernos, un discurso que pronunció en el Ateneo de París en 1819.

Una libertad, la libertad de los antiguos, asociada a una comunidad, y otra liberta, la de los modernos, basada en los derechos individuales y que precisa de una organización política capaz de asimilar la libertad tal y como se vive, ya nos advierten de que la libertad es un concepto cambiante. La libertad no solo se ha vivido de una forma, y si ha habido una libertad de los antiguos y una libertad de los modernos: ¿existe la libertad de los posmodernos?

La respuesta del Prof. Dr. Guillermo Gómez Ferrer es que sí y que los cambios en la forma de entender la libertad, tan relacionados con la llamada posverdad, están causando una insatisfacción en los sistemas democráticos liberales actuales. Un ejemplo de ello es la situación política española. El motivo es la sentimentalización del concepto de libertad y sería deseable volver a la forma de entender la libertad de Constant.

El interesante debate con el que finalizó la sesión permitió desarrollar algunos puntos solo apuntados, profundizar en otros, y comprobar las extensiones y consecuencias de los planteamientos expuestos.

Benjamin Constant y la libertad política – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)

5. Las causas de la libertad y la opresión social según Simone Weil

23 de enero de 2020|Curso 2019-2020

La quinta y última sesión del II Seminario de Historia de las Ideas Políticas tuvo por título Las causas de la libertad y de la opresión social según Simone Weil. Una sesión que estuvo a cargo del Prof. Dr. José Alfredo Peris-Cancio y el Prof. Dr. Antonio Lastra.

Simone Weil nació en París en 1909. Se crió en el seno de una familia de origen judío aunque ajena a la práctica religiosa, en un ambiente intelectual y laico. Su hermano, André Weil –quien llegaría ser un reconocido matemático– se convertiría para Simone en un modelo a seguir y quien le enseño a leer. Padeció de una salud precaria toda su vida aunque en los estudios siempre fue avanzada a su edad y también fue precoz en dar muestras de su compromiso social, tanto durante el curso como durante sus veranos, cuando dedicaba parte de sus vacaciones a trabajar en el campo o salir al mar con los pescadores. Quería conocer sus miserias. Estudió filosofía y literatura, fue alumna de Alain (Émile Chartier) en el Liceo Enrique IV, tutoría que se mantuvo incluso después de ingresar en la Escuela Superior Normal siendo primera de su promoción seguida de Simone de Beauvoir. Compaginaba su trabajo de profesora de filosofía en un instituto con su intensa actividad sindical: protestas, manifestaciones, formación y asesoramiento de obreros. Vivía de forma austera con lo equivalente al subsidio y donaba el resto para los parados.

En 1934 escribe sus Reflexiones sobre las causas de la libertad y la opresión social, poco después decide conocer el mundo obrero desde dentro. Dejó su trabajo y se puso a trabajar durante casi un año en una fábrica de la Renault. Vivía de lo que ganaba sin querer recibir nada de sus padres, alojada en condiciones muy pobres.

Cuando estalla la guerra en España, cruza la frontera camino del frente y se alista en la “Columna Durruti”. Dejó un testimonio de la Guerra Civil en su carta a George Bernanos de 1938. Viajó por Europa, a Alemania, Portugal, Italia, donde descubrió el cristianismo, hecho que la marcaría hasta sus últimos momentos de vida. Hasta qué punto hizo suya la religión cristiana es una pregunta que va más allá de si finalmente murió bautizada. Reconoció tener experiencias místicas. Leyó a San Juan de la Cruz. Pero la que le resultaba del todo extraña era la religión judía de la que llegaría a renunciar y rechazar en escritos de un elevado antisemitismo.

En 1940 la familia Weil sale huyendo de Paris camino de Marsella un día antes de que fuese declarada ciudad abierta. En Marsella encontró un periodo de gran actividad de lecturas y escritos. Se fueron en el 1942 a Estados Unidos movidos por su hermano que se había instalado allí, pero Simone no quería ir, sentía estar abandonando Francia, y pronto hizo por volver. Aun así tuvo tiempo de conocer la causa de los negros. Llegó a Londres ese mismo año donde se quedó hasta terminar el encargo de escritura constitucional para la Francia que saliese de la guerra. Fruto de esta etapa son los Escritos de Londres y El arraigo, ensayo político cuyo prólogo a la primera edición inglesa escribe T.S. Eliott. El mismo año de esta publicación se estrena Europa 51 de Roberto Rossellini un comentario cinematográfico a la vida y obra de la propia Simone Weil encarnada por la actriz Ingrid Bergmand, una película que fue vista tanto por el Partido Comunista Italiano como por la Iglesia católica como una traición.

Con esta referencia cinematográfica empieza la última ponencia del II Seminario de ideas políticas. Con la mirada de Rosellini de Simone Weil, una pensadora y activista que dio su voz a los malheurs, que durante toda su vida atendió las necesidades de los desdichados, de los obreros, los pobres, los oprimidos, los marginados. Trabajó en una filosofía del trabajo, del arraigo, de la obligación y de la necesidad. Un espíritu al margen de los partidos políticos, que vivió en búsqueda de la verdad y se encontró con el amor sobrenatural, no de un Dios Todopoderoso más bien de un Dios que se rebaja por amor como el filósofo a la caverna. Creyó en la orientación de las personas hacia el bien, en una civilización constituida por una espiritualidad en el trabajo y contra el desarraigo como única manera de terminar la creación. Fue vista como santa, como héroe de la resistencia, y también como loca. Fue mística, pacifista, sindicalista, anticolonialista, pensadora brillante. Con todo, a su destacada condición de lectora se suma la de haber encontrado a su vez grandes lectores de su obra como es el caso de George Steiner o Albert Camus, su primer editor y quien la incluirá en el catálogo de Gallimard en cuya edición crítica se sigue trabajando.

Su activismo político marcará su vida y su “conversión” al cristianismo marcará su muerte. Su voz se apagó en 1946, a la pronta edad de 34 años, en un sanatorio cerca de Londres, presa de la tuberculosis y de la inanición, puesto que sólo comía lo que pensaba que comía un soldado del frente.

Las causas de la libertad y la opresión social según Simone Weil – Ateneo Mercantil de Valencia (ateneovalencia.es)